Francis Gonzalez

Introducción

La autora es Virginie Despentes, nacida en la Francia de finales de los sesenta. Una mujer que escribe casi autobiográfica, casi ensayística, ella usa su vida para concretar su teoría. Cabe destacar que se denota de su escrito erudición y formación académica en cuanto a filosofía, política y literatura. 

La autora nos habla de su origen proletario, de sus trabajos tanto en el videoclub como en la prostitución. Nos narra su juventud punk que usa como soporte psicológico para la vida así como la violación que sufrió en aquellas épocas. También de cómo vive con ella muy distinto de cómo lo viven otras mujeres

Sin formación académica formal, hospitalizada en psiquiatría con 17 años y con tendencia al consumo de drogas, nos da a reflexionar sobre cómo alguien de este “estatus” tiene la capacidad oratoria e intelectual tan refinada. En mi caso, capaz porque yo misma fui punk, porque yo misma he consumido en la pubertad y he vivido en esos círculos sé cómo pueden llegar a ser. Me encantaría que más gente fuera capaz de vivir en esas raves clandestinas las conversaciones sobre si el lumpenproletariado es un concepto amarillista o no mientras se hace un pogo a tu derecha y el otro pica con la tarjeta. La gente se sorprende cuando se da la oportunidad de escuchar o leer a alguien de esta subcultura puesto que espera algo más parecido al porreta de turno y no a alguien capaz de analizar textos de Bourdieu o Alan Ginsberg.

El libro nos narra a una mujer tal cual es, sin aparentar. Un grito desde la carencia de privilegio, mejor dicho, desde la elección de serse fiel antes que de venderse por el privilegio de ser esclava asegurada. 

Muchas mujeres, creo que, no serán capaces de entender este relato, muchas se sentirán incómodas, atacadas. Muchas dirán que es exagerado o que está bien, pero que no es una teoría para ellas. Incluso a mí se me ha hecho incómodo por partes aún siendo la primera que defiende la legalización de la prostitución y que la violación debería ser algo que se pueda superar y no parezca una marca eterna en la vida de quien lo sufre.

Sobre la violación

Me encanta que hable tan abiertamente del tema, que lo nombre sin miedo y sin sugerencias. El sexo es algo que tiene encanto cuando es opaco, cuando cabe la duda de la sensualidad y las sugerencias son más excitantes que la realidad. Con la violación de las sugerencias, los desvíos son más intención de ocultar la gravedad del asunto que una forma de mostrar respeto. Si no se nombra, no existe. 

Tal como vimos en El sentido de consentir el concepto de sexo consentido es cuando menos difuso en algunas situaciones, pero estas son las menos. La mayoría de violaciones son como las que la autora narra: crudas, crueles y forzadas. Donde ellas no pueden ni gritar por miedo porque de verdad les importa más seguir vivas que ser violadas. Y esta frase parece no caber en la cabeza de mucha gente.

Hoy acabé del gimnasio y fui a tomar un café a un bar donde la mayoría de señores que van están entre el IMV, borrachos, solteros porque su ex le arruinó la vida y dientes picados amarillentos. Sinceramente, me gustan estos ambientes a veces porque esta gente es muy agradable, si les ríes un poco (sinceramente dicen cosas graciosas) eres su mejor amiga y me cuentan sus historias. Hoy vino uno a charlar, volvió hace poco al pueblo, la verdad, se fue antes de que yo naciera, pero me contó su historia. Lo típico, hombre que tiene suerte y le viene dinero, se casa con una mujer que acaba adicta a las drogas (él sugiere que solo ella se metía coca) y le acaba destrozando la vida. Ahora ella le persigue cual fantasma y él no puede denunciar porque si no se va a la cárcel. Me quedé pensando en qué ley había leído para pensar así, una señora le dice que estas leyes son muy exageradas si es así. Yo me quedo pensando cuál será la razón real por la que no quiere ir, me niego a pensar que no sepa que lo que dice es mentira, es obviamente una excusa para ocultar algo. Aún así ya ha iniciado un bulo que va a hacer que luego fulanita me diga que el feminismo es exagerado porque prefiere creer al yonki de turno antes que a cualquier mujer. 

Conozco muchas chicas, demasiadas, que han sufrido violaciones y/o abusos. Supongo que conozco más que la mayoría porque me he juntado siempre en círculos donde estos temas nunca han sido tabú. 

Recuerdo la primera vez que una amiga me dijo que habían abusado de ella, teníamos 14 años y había sido su exnovio justo al cortar con él. Mucha gente la tachó de amarillista, de que quería llamar la atención sólo por contárselo. Ella no se lo contó a todo el mundo sino a las que ella consideraba amigas, mayormente mujeres. Ahí escuché por primera vez que si de verdad le hubiera pasado no sería capaz de contarlo, no les bastaba ni que llorara 

Crecí y conocí muchos casos. Chicas que incluso me lo contaron sin ser conscientes de que habían sido abusadas porque habían normalizado que su pareja sí podía forzarlas. Chicas que no querían que nadie más lo supiera, chicas que denunciaron y ganaron, chicas que denunciaron y perdieron, chicas que lo cuentan pasados muchos años, chicas que jamás lo cuentan pero lo notan, chicas que lo cuentan sin miedo y hasta bromeando. 

Tengo una amiga que me recuerda a la protagonista. El otro día estábamos hablando de las chicas que gustan de victimizarse para atraer atención. Ella me comentó riendo que ella podría ser la reina del victimismo ya que abusaron de ella a los 13. Simplemente me reí porque la verdad lo dijo de forma graciosa. Ahí pensé que mucha gente le habría odiado solo por este comentario, chicas que han sufrido violaciones podrían sentirse dolidas, chicas que jamás lo han sufrido pero van de empáticas, hombres que piensan que con tal trauma debería estar rota. Mi amiga solo hacía humor, no sé si lo tiene superado, no sé por qué hace bromas con ello, pero ¿quién soy yo para juzgarle por ello? Otra cosa es que hablará de otra persona que hubiera sido violada ahí le habría parado el carro, pero siendo su proceso, ¿cómo voy a invalidarle?

Feminidad

Me encanta que nombre miles de veces a la feminidad y masculinidad sin definirlas, posiblemente porque es partidaria de la teoría queer donde tales palabras no significan, en verdad, nada. Me encanta cómo este libro fue escrito hace 20 años y, de alguna manera, parezca que fue escrito ayer. 

La feminidad es un constructo social que se va modificando. Ahora parece que ser femenina ya no pasa por maquillarse o por ser dócil ya que hay mujeres en cargos de poder y hay mujeres como Miley Cyrus con el pelo corto y las mallas de rejilla. Pero la realidad es que si bajamos un poco a la tierra, no es para nada así. A mí me confunden con un hombre el 90% del tiempo, a veces escuchan mi voz y siguen pensando que soy un hombre (o un niño). Personalmente, no me molesta, me la pela. Además, cuando me ven, la mayoría asume mi sexualidad, tampoco me molesta, pero me hace preguntarme cómo lo pasarán las mujeres de pelo corto heterosexuales. 

Hay una serie de hombres que parecen tener una atracción fatal hacia las butch, las lesbianas masculinas. Desde que soy pequeña me he visto rodeada de hombres interesados en mí como un fetiche, tampoco me ha molestado nunca porque siempre me ha gustado burlarme de los raritos. Pero siempre pienso en lo triste que tiene que ser para ellos no poder decir abiertamente que les encantaría ser dominados y atados por una mujer de pelo corto, a veces me llego a preguntar si no será que son gais en el clóset aunque me sabe mal presuponer la sexualidad por los fetiches.

Mis amigas siempre tienen la broma de que soy el hombre más de la sala aunque el resto de los asistentes sean hombres. Tengo amigos que aceptan abiertamente que soy más masculina que ellos. No me ha molestado nunca, pero siempre me pregunto hasta qué punto tengo tantos rasgos masculinos porque así soy o porque me he visto forzada a ello. 

Las nuevas masculinidades se venden como la solución, el hombre performativo y deconstruido que lee La vegetariana mientras bebe matcha. Hombres sin miedo a llorar con sus parejas y que se pintan las uñas. Me pregunto por qué siempre tiene que girar todo esto al mundo de la pareja, porque no buscamos que los hombres se abran con sus amistades, familia y todo lo que les rodea. Que sean capaces de mostrar sentimientos fuera de sus parejas. Yo, en este aspecto, entiendo a los hombres. Creo que el no poder mostrarse débil es algo característico de lo masculino. No es que no seamos débiles, es que debemos aparentar ser fuertes para mantener al débil.

Muchos hombres quieren tener éxito para demostrar al mundo de lo que son capaces, he llegado a conocer a hombres que empiezan a ser “su mejor versión” porque quieren demostrarle a su ex lo que se han perdido. Creo que el ser masculino es potente y siento que Virginie lo sobrevalora. Vale que dice que ella no tiene envidia del pene, pero no le veo despreciar su masculinidad como desprecia a la feminidad normativa. Creo que se muestra como una mujer fuerte, sí, pero ¿y los sentimientos? Siento que está bien ser como Virginie, en cierta medida nos parecemos, pero creo que, al menos en este escrito, no habla de cómo la feminidad normativa del cuidado, de la expresión nos haría la vida más fácil.

De nada nos sirve apoderarnos de la masculinidad, ya que esos conceptos están podridos, son conceptos incapaces de hacer feliz a nadie. Debemos trascender estas normatividades para negar toda etiqueta. 

Cabe decir que no niego que la feminidad es un arma interesante, un capital sexual que nos facilita la vida en el sistema patriarcal, aunque ella lo llama empoderar, pero ahí sí que no estoy de acuerdo. Tengo una amiga que abiertamente dice que usa a los hombres. Ella vive de chicos que quieran mantenerla y esto es súper fácil ya que sabe usar técnicas infalibles: ella llega a mentir hasta sobre no saber algo sólo para que el chaval se sienta inteligente, le gusta darle la atención al chico como si fuera lo único que existe, es capaz de negar su opinión con tal de agradarle… Yo no juzgo su forma de vivir, pero tampoco voy a decir que esto es ser empoderada igual que no pienso que apoderarse de la masculinidad como hago yo lo sea. 

Conclusión

Texto para leerse una vez aunque sea. Visceral y necesaria, una salida de tu zona de confort asegurada en algún plano. Podemos no estar de acuerdo con todo lo que dice y eso está bien mientras lo aceptemos como parte de ella. Creo que lo más importante de este texto es:

  • Hablar de la violación sin filtros
  • Aceptar que hay más de una forma de vivir los procesos y que todas están bien
  • El cuerpo de una es de una y de nadie más, lo que hagan con él no la hace ni menos ni más digna
  • Una mala experiencia no tiene por qué ser el fin de nuestra vida en ese ámbito, creo que esto pasa mucho a día de hoy más allá de la violación. Parece que si nos ha hecho algo daño una vez decidimos rehusar de volverlo a intentar aunque nos gustará
  • La dicotomía entre feminidad y masculinidad nos hace infelices a todos
  • La mujer parece siempre medida para ser imperfecta. Demasiado puta, demasiado pija, poco sumisa, demasiado estrellita. Nunca es suficiente para la mirada masculina y siempre parece buscar su validación
  • Creo que no es que a las personas LGBT nos encante vestir raro, lo que pasa es que al no necesitar la validación del hombre hetero o de la mujer hetero nos podemos permitir vivir en otros márgenes 

Descubre más desde Mariasiay

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Mariasiay

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Mariasiay

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo